Muerte en Teherán

En cierta ocasión, un poderoso y rico persa paseaba por el jardín con uno de sus criados visiblemente turbado ante la vista de la Muerte, una Muerte que le había amenazado.

Suplicaba a su amo le prestase un caballo veloz para apresurarse a llegar a Teherán aquella misma tarde. El amo accedió y el sirviente se alejó al galope.

Al regresar a casa, el amo también se encontró con la Muerte y le preguntó:

-¿Por qué has asustado y aterrorizado a mi criado?

-Yo no lo he amenazado - respondió la Muerte -, sólo mostré mi sorpresa al verle aquí cuando en mis planes estaba encontrarlo esta noche en Teherán...

MORALEJA: el escapar de algo que parece ser malo, nos puede llevar a algo peor...

 

Cuento extraído del libro "El hombre en busca de sentido", de Viktor Frankl


La corbata

Un hombre avanza desesperado por el desierto. Acaba de beber la última gota de agua de su cantimplora. El sol sobre su cabeza y los buitres que lo rondan anuncian un final inminente.

- ¡Agua! – grita -. ¡Agua! ¡Un poco de agua!

Desde la derecha ve venir a un beduino en un camello que se dirige hacia él.

- ¡Gracias a Dios! – dice -. ¡Agua por favor... agua!

- No puedo darte agua - le dice el beduino -. Soy un mercader y el agua es necesaria para viajar por el desierto.

- Véndeme agua -le ruega el hombre -. Te pagaré...

- Imposible “efendi”. No vendo agua, vendo corbatas.

- ¿¿¿Corbatas???

- Sí, mira qué maravillosas corbatas... Estas son italianas y están de oferta, tres por diez dólares... Y estas otras, de seda de la India, son para toda la vida... Y éstas de aquí...

- No... No... No quiero corbatas, quiero agua... ¡Fuera! ¡Fueraaaaa!

El mercader sigue su camino y el sediento explorador avanza sin rumbo fijo por el desierto.

Al escalar una duna, ve venir desde la izquierda otro mercader. Entonces corre hacia él y le dice:

- Véndeme un poco de agua, por favor...

- Agua no - le contesta el mercader -, pero tengo para ofrecerte las mejores corbatas de Arabia...

- ¡¡¡Corbatas!!! ¡No quiero corbatas! ¡Quiero agua! - grita el hombre desesperado.

- Tenemos una promoción - insiste el otro -. Si compras diez corbatas, te llevas una sin cargo...

- ¡¡¡No quiero corbatas!!!

- Se pueden pagar en tres cuotas sin intereses y con tarjeta de crédito. ¿Tienes tarjeta de crédito?

Gritando enfurecido, el sediento sigue su camino hacia ningún lugar.

Unas horas más tarde, ya arrastrándose, el viajero escala una altísima duna y desde allí otea el horizonte.

No puede creer lo que ven sus ojos. Adelante, a unos mil metros, ve claramente un oasis. Unas palmeras y un verdor increíble rodean el azul reflejo del agua. El hombre corre hacia el lugar temiendo que sea un espejismo. Pero no, el oasis es verdadero.

El lugar está cuidado y protegido por un cerco que cuenta con un solo acceso custodiado por un guardia.

- Por favor, déjeme pasar. Necesito agua... agua. Por favor...

- Imposible, señor. Está prohibido entrar sin corbata...

Autor: Jorge Bucay


La historia más bonita de amor jamás contada

Colaboración de Gussy Beat (www.myspace.com/gussylu)

11 de octubre de 2008

¿Alguien cree en el amor a primera vista? ¿Es cierto eso de que existen los flechazos? ¿Puede latir más rápido el corazón sólo al mirar a una persona que ni siquiera conoces? ¿Se puede temblar sólo al sentir que te ha cruzado una mirada?...

Aquí comienza la historia más bonita de amor jamás contada...

He de confesar que todo aquello que pensaba que no existía, EXISTE...

Noche oscura y fría, pero el calor de un pub con buena música hace que piense que la noche pueda ser la noche perfecta. No era el lugar pactado para la reunión de un par de amigos en un día de cumpleaños, pero tenía claro que, en algún momento de la noche, tendría que pasar por allí. Era el sueño de mi vida, una persona que me hacía no dormir al pensar en ella. Y allí me planté. Al lado de la barra, sin poder dejar de mirar hacia arriba, con mi mejor sonrisa, buscando su mirada. Teníamos que regresar a nuestro punto de reunión, pero moría por un simple cruce de miradas, y pedí a gritos un ratito más. ¿Cómo es que me pongo nerviosa sólo con mirarlo? El momento llega... Cruce de miradas, sin peder mi mejor sonrisa. Un gesto y creí que esa noche había pasado de poder ser perfecta a ser insuperable... Sólo por una mirada, por una sonrisa... Nos fuimos. Fue corto, pero esa noche mi sonrisa duró hasta el final... En ese momento, me di cuenta de que tantas noches saliendo sólo por ir a verlo a él, tantos meses atrás saliendo sólo por escucharlo a él, habían merecido la pena, sólo por una mirada... A pesar de que conocía que, la situación no estaba a favor mío, no podía dejar de pensar en él. Soñaba con muchas posibilidades, pero sabía que ninguna se acercaba a lo que yo, en verdad, buscaba de él. No quería que pasara por mi vida y se fuera con las mismas, ni que se quedara por un corto plazo de tiempo, deseaba poder compartir con él mucho más de lo que iba a poder ser, toda mi vida. El amor, en ese momento, no estaba de mi parte. Así que lo único que me quedaba era seguir soñando con él, y seguir subiendo, cada fin de semana, sólo para poder mirarlo. ¿Cuánto dura una noche? Para mí unas cuatro horas aproximadamente. El tiempo que podía estar mirándolo. Ojos como platos, nerviosismo en la mirada, y horas y horas sin parar de observarlo...

¿Alguien alguna vez, ha planeado llegar antes, o irse después, sólo por tener a una persona más cerca? ¿Alguien alguna vez, se ha quedado sin palabras cuando la persona a la que más deseas te acaba de saludar? Su intención, sólo cordialidad; mi reacción, nula! Me había quedado sin palabras. Sólo lo miré y volví a quedarme temblando... Esa noche al dormir sólo pensaba en el momento en el que había hecho la tonta, y es que me había quedado sin conversación delante de la persona que me había hecho soñar durante tanto tiempo. ¿Cómo puede ser que te vayas dando cuenta que no es sólo lo que ves, que no es sólo lo que deseabas, sino que, para mal mayor, es la persona más increíble que nunca habías conocido? Amable, humilde, simpático, hablador, inteligente y tan chulo... Recuerdo, entre sonrisas, ese toque de chulería que tan loca me volvía. Era encantador conocerle más a fondo, pero, al mismo tiempo, una locura. La situación seguía siendo poco favorable para mí y cada día seguía volviéndome más y más loca. Poco a poco y, sin quererlo, me fui dando cuenta de todas las cosas que teníamos en común. Desde algo tan mínimo como un pensamiento, hasta algo tan profundo como una canción. La música, la ropa, las bicis, la forma de ser, la forma de pensar, de sentir. ¿Y todo este tiempo pensando que el cuento de la media naranja era una tontería? ¿Cómo es que hay una persona tan idéntica a ti? ¿Cómo es que no puedo tenerla a mi lado?

La situación poco a poco fue cambiando. Todo apuntaba a que ocurriera algo que pudiera tornar todo a mi favor. Pero mi deber de mantenerme al margen, hizo que las ganas de estar con él crecieran cada día. Ajena a toda situación que no debiera de importarme, vi como la amistad, que, poco a poco se había creado, terminaba siendo cada vez más y más íntima... Mis noches seguían siendo igual de bonitas que siempre. Me acercaba cada noche a ver como hacía de la música mi sueño. A sentir cómo me hacía vibrar al ritmo en que giraba sus platos. A temblar, a mirarlo. A volverme loca, aún habiendo pasado tanto tiempo, por que me mirara una vez más. A derretirme por ver cómo se movía, tan sensual...

¿Qué se siente cuando el sueño de tu vida te acaricia la piel? ¿Qué se siente cuando te mira a los ojos mientras hace que se te corte la respiración? Fue una noche increíble. Fantástica. De ensueño. Casi indescriptible. Me temblaba el cuerpo entero, me faltaba aire. Estaba sintiendo en mi piel la piel de ese sueño inalcanzable que me hacía soñar tanto. Esa noche se propuso dejar de hacerme soñar para hacerme volar. Lo consiguió. Esa noche conseguí dormir. Y juraría que no se me borró la sonrisa aun estando dormida. ¿Cómo se supera que, la noche anterior pudiera ser la última? ¿Cómo se vive pensando que esto podría ser pasajero? Paciencia. Vivir el momento. Paseos por el parque, paseos en bicicleta, un cine, una cena, una sonrisa más, una mirada que estaba consiguiendo que me enamorara sin control. Momentos inolvidables, compartidos con alguien inolvidable. De ser un sueño el estar a su lado, a sentir la realidad de vivir a su lado.

¿Cuántas personas en contra de una relación se necesitan para romper con todo? Tantas personas hablando, tantas personas mintiendo, tantas personas sin saber de lo que hablaban. Tantas personas que por ello me hicieron apostar más por él, por mí, por la relación, que seguía hacia adelante a pesar de que muchos no lo desearan. Necesito a una persona para continuar y, afortunadamente, esa persona era el sueño de mi vida, así que todo me sonreía y, ahora sí, todo estaba a mi favor.

¿Existía que una relación pudiera ser tan preciosa, que todo en ella fuera perfecto, y que todo en ella fuera siempre tan bien? Hacía tiempo ya, que no creía en ello, quizás años. Sólo sé que con esta persona, todo lo que había vivido hasta el momento se había quedado pequeño. Que nada de lo que había vivido hasta el momento era tan bonito como parecía ser. Que todo lo que había tenido hasta el momento, formaba parte de una costumbre, de un conformismo, de un 'desearía' pero no puedo tener. Todo lo que había tenido hasta el momento, jamás lo deseé, jamás formó parte de un sueño, jamás llegó a ser lo que siempre quise, simplemente llegó.

¿Se puede recibir sin pedir? Despertarme cada mañana con un desayuno preparado, con unas flores esperándome en casa, con un mensaje escrito en un papel. Nunca pensé que alguien pudiera ser tan atento, tan romántico, tan sensible y adorable a la vez. No me faltan los sueños, no me faltan las ilusiones, no me faltan las sonrisas diarias. Y hoy aún tiemblo cuando se acerca a mí, cuando me mira a los ojos, cuando me acaricia la piel, cuando me hace pasar noches inolvidables, horas inolvidables. Sigue siendo el sueño de mi vida. Vivo y comparto mi vida con la persona por la que moría y con la que me conformaba por sólo una mirada suya. Tengo la suerte de dormir cada noche con el Dj de mis sueños. Todavía me sorprendo cuando abro los ojos por la mañana y lo veo a mi lado, no me lo creo... es él. Hace unos meses soñaba con tenerlo, me conformaba con mirarlo, y ahora, moriría si no lo tuviera.

Una noche más, un sueño, una fiesta, un compromiso... ¿Se podría pedir más? ¿Qué haces si la persona por la que te mueres te pide que te cases con él? En mi caso, y, como cierta vez recuerdo, quedarme sin palabras, sin poder casi respirar, y sintiendo que nunca, y digo nunca, me habían hecho tan feliz. Mi vida da un giro. Y de planear cómo acercarme a él sin temblar y sin quedarme muda, a planear de qué manera haremos las invitaciones, los vestidos, los padrinos, nuestra boda...

Agradecida a la vida? Tengo a mi lado una persona que me hace vivir mis ilusiones, que no me las arranca, que me crea nuevas y más bonitas, que las comparte conmigo. Que es capaz de, diariamente, tratarme como a una reina, con detalles, con palabras, con gestos, con sonrisas, con simplemente ser él... el Dj de mis sueños.

El amor a primera vista existe, los flechazos existen, la media naranja no es un cuento, los sueños se cumplen.

Fue un sueño, es un sueño, y lucharé por que toda la vida lo sea. Merece la pena. Nunca había sido tan feliz.

Y a ti, darte las gracias Mr. Dj, eres el sueño más bonito que he tenido nunca. Hoy en día muero por vivir contigo.

 

Autora: Idayra (Gussy Beat)


Envidia

Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Esta huía rápido y con miedo de la feroz depredadora, y parecía que no pensaba desistir. Huyó un día, pero seguía. Dos días, y nada... Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y dijo a la serpiente:

-¿Puedo hacerte una pregunta?

-No he tenido este precedente con nadie, pero como te voy a devorar, puedes preguntar -dijo la serpiente.

-¿Pertenezco a tu cadena alimenticia? -preguntó la luciérnaga.

-No.

-¿Te he hecho algún mal?

-No.

-Entonces... ¿por qué quieres acabar conmigo?

-Porque no soporto verte brillar... -respondió la serpiente.

Esta última frase nos invita a pensar en la razón por la que muchos se han preguntado por qué pasa esto sin haber hecho nada malo. Sencillo: porque no soportan verte brillar. La envidia es el peor sentimiento que puede sentir el ser humano.

Es bueno recordar que, aunque te hieran, no podrán tocarte, porque tu luz seguirá intacta, tu esencia seguirá por siempre, pase lo que pase. Siempre le viene bien al hombre un poco de oposición. Los cometas se levantan contra el viento, no a favor de él.

MORALEJA: No envidies al que brilla, sólo imítalo.


El millonario

Un millonario promueve una fiesta en una de sus mansiones y en determinado momento pide silencio. La música para y dice mirando hacia la piscina donde criaba cocodrilos australianos:
-El que logre cruzarla nadando y salir vivo al otro lado ganará todos mis coches, mis aviones y mis mansiones. ¿Alguien se atreve?

En este momento un negro salta a la piscina. La escena fue impresionante. En medio de una lucha intensa, el hombre se defiende como puede, agarra la boca de los cocodrilos con pies y manos, tuerce la cola de los reptiles... Mucha violencia y emoción.

Después de algunos minutos de terror y pánico, el valiente negro sale lleno de arañazos, hematomas y casi muerto.

El millonario se aproxima, lo felicita y le pregunta:
-¿En dónde quiere que le entregue los coches, los aviones y las mansiones?
-Gracias, pero no quiero sus coches, sus aviones, ni las mansiones. Puede quedarse con todo eso. No quiero nada que sea suyo.


Sorprendido, el millonario pregunta:
-Pero si usted no quiere nada de lo ofrecido, ¿qué quiere entonces?
Y el hombre le respondió muy irritado:
-¡Encontrar al hijo-puta que me empujó a la piscina!

MORALEJA:
Somos capaces de realizar muchas cosas que a veces ni nosotros mismos creemos, pero necesitamos un empujoncito... Y en ciertos casos, hasta algún hijo de puta es útil en nuestra vida.


¿Qué es la riqueza?

A dos grupos de personas se les hizo la siguiente pregunta: "¿Qué es la riqueza?"

El primer grupo contestó de la siguiente manera:
Arquitecto: Tener proyectos que me permitan ganar mucho dinero.
Ingeniero: Desarrollar sistemas que sean útiles y muy bien pagados.
Abogado: Tener muchos casos que dejen buenas ganancias y tener un BMW.
Médico: Tener muchos pacientes y poder comprar una casa grande y bonita.
Gerente: Tener la empresa en niveles de ganancia altos y crecientes.
Atleta: Ganar fama y reconocimiento mundial, para estar bien pagado.

El segundo grupo contestó lo siguiente:
Preso de por vida: Caminar libre por las calles.
Ciego: Ver la luz del sol y a la gente que quiero.
Sordo: Escuchar el sonido del viento y cuando me hablan.
Mudo: Poder decir a las personas cuánto las amo.
Inválido: Correr en una mañana soleada.
Persona con una enfermedad terminal: Poder vivir un día más.
Huérfano: Poder tener a mi mamá, a mi papá, a mis hermanos y a mi familia.

"No midas tu riqueza por el dinero que tienes, mide tu riqueza por aquellas cosas que no cambiarías por dinero"


SINCERIDAD MATRIMONIAL

Un ejecutivo envía un fax a su esposa:

"Querida esposa:
Comprenderás que ahora que tienes 54 años yo tengo ciertas necesidades que tú ya no puedes satisfacer. Soy muy feliz contigo, te considero una esposa maravillosa y, sinceramente, espero que no te sientas herida u ofendida al saber que, cuando recibas este fax, voy a estar haciendo sexo en el Hotel Camino Real con Vanessa, mi secretaria, que tiene 18 años.
No obstante, llegaré a casa antes de la medianoche".


Cuando el tipo vuelve a su casa, se encuentra una nota sobre la mesa del salón que dice:

"Querido esposo:
He recibido tu fax y no puedo evitar darte las gracias por el aviso. Aprovecho la oportunidad para recordarte que tú también tienes 54 años. Al mismo tiempo, te comunico que, para cuando leas este mensaje, estaré dándome un revolcón en el Gran Hotel Fiesta con Mikel, mi profesor de tenis que, al igual que tu secretaria, también tiene 18 años.
Como además de ser un empresario de éxito, eres licenciado en Matemáticas, podrás comprender fácilmente que estamos en las mismas circunstancias pero... con una pequeña diferencia:
"18 entra más veces en 54, que 54 en 18 ", por lo tanto, no me esperes esta noche, porque llegaré mañana.

Recibe un beso de tu esposa, que verdaderamente te comprende..."


Defecto en la mujer

Para cuando Dios hizo a la mujer, ya estaba en su sexto día de trabajo de horas extras. Un ángel apareció y le dijo:

-¿Por qué pones tanto tiempo en ésta?

-¿Has visto mi hoja de especificaciones para ella? -contestó El Señor-. Debe ser completamente lavable, pero no ser de plástico, tener más de 200 piezas movibles, todas cambiables y ser capaz de funcionar con una dieta de cualquier cosa y sobras. Tener un regazo que pueda acomodar cuatro niños al mismo tiempo, tener un beso que pueda curar desde una rodilla raspada hasta un corazón roto, y lo hará todo con solamente dos manos.

El ángel se maravilló de los requisitos.

-Solamente dos manos...,¡imposible! ¿Y éste es solamente el modelo estándar? Es demasiado trabajo para un día, espera hasta mañana para terminarla...

-No lo haré -protestó el Señor-. Estoy tan cerca de terminar esta creación que es la favorita de mi propio corazón... Ella se cura sola cuando está enferma, y puede trabajar días de 18 horas.

El ángel se acercó más y tocó a la mujer.

-Pero la has hecho tan suave, Señor...

-Es suave -dijo Dios-, pero la he hecho también fuerte. No tienes idea de lo que puede aguantar o lograr.

-¿Será capaz de pensar? -preguntó el ángel.

Dios contestó:

-No solamente será capaz de pensar, sino de razonar y de negociar.

El ángel entonces notó algo y, alargando la mano, tocó la mejilla de la mujer:

-Señor, parece que este modelo tiene una fuga... Te dije que estabas tratando de poner demasiadas cosas en ella.

-Eso no es ninguna fuga... es una lágrima -lo corrigió El Señor.

-¿Para qué es la lágrima? -preguntó el ángel.

Y Dios dijo:

-Las lágrimas son su manera de expresar su dicha, su pena, su desengaño, su amor, su soledad, su sufrimiento y su orgullo.

Esto impresionó mucho al ángel:

-Eres un genio, Señor, pensaste en todo. La mujer es verdaderamente maravillosa...

-¡Lo es! La mujer tiene fuerzas que maravillan a los hombres. Aguantan dificultades y llevan grandes cargas, pero tienen felicidad, amor y dicha. Sonríen cuando quieren gritar. Cantan cuando quieren llorar. Lloran cuando están felices y ríen cuando están nerviosas. Luchan por lo que creen. Se enfrentan a la injusticia. No aceptan "no" por respuesta cuando ellas creen que hay una solución mejor. Se privan para que su familia pueda tener. Van al médico con una amiga que tiene miedo de ir. Aman incondicionalmente. Lloran cuando sus hijos triunfan y se alegran cuando sus amistades consiguen premios. Son felices cuando escuchan sobre un nacimiento o una boda. Su corazón se rompe cuando muere una amiga. Sufren con la pérdida de un ser querido, sin embargo son fuertes cuando piensan que ya no hay más fuerza. Saben que un beso y un abrazo pueden ayudar a curar un corazón roto. Sin embargo, hay un defecto en la mujer:

ES QUE SE LE OLVIDA CUÁNTO VALE...

 

Cedido por Natalia


El ciego

Había un ciego sentado en la vereda, con una gorra a sus pies y un pedazo de madera que, escrito con tiza blanca, decía:

"POR FAVOR, AYÚDEME, SOY CIEGO"

Un creativo de publicidad que pasaba frente a él se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra. Sin pedirle permiso, cogió el cartel, le dio la vuelta, tomó una tiza y escribió otro anuncio. Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego, y se fue.

Por la tarde, el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna. Su gorra estaba llena de billetes y monedas. El ciego reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él quien había reescrito su cartel y, sobre todo, qué había escrito.
El publicista le contestó:

-Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras.

Sonrió y siguió su camino.
El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía:

"HOY ES PRIMAVERA, Y NO PUEDO VERLA"

Cambiemos de estrategia cuando no nos sale algo, y veremos que puede que resulte mejor de esa manera.

Decía Einstein: "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo"


Inteligencia femenina

Un hombre llama a su mujer desde el trabajo y le dice:
-Cariño, el Jefe me ha encargado que le acompañe a pescar a Canadá con algunos clientes muy importantes. Nos vamos una semana y ésta será una oportunidad muy buena para conseguir mi tan ansiado ascenso. No te olvides de poner suficiente ropa para una semana, además de la caña de pescar y la caja con los anzuelos, que cuando salga de la oficina lo paso a buscar... ¡Ah, y no te olvides de incluir mi pijama de seda azul!.

A la mujer le sonó todo esto un "poquito" extraño y , además, era de lo más sospechoso que necesitase un pijama tan lujoso para una excursión de pesca pero, como buena esposa, hizo lo que su marido le pidió.

Una semana después regresa el marido, un poco cansado, pero contento.La esposa le da la bienvenida y le pregunta:

-¿Pescaste mucho?
-Uff!...
-contesta él- no dejamos una trucha ni para muestra, pero... ¿por qué no pusiste mi pijama azul como te pedí?

Y la mujer le responde:
-Sí que lo hice... ¡lo puse en la caja de pesca!

Moraleja: La inteligencia es algo que se adquiere poco a poco y con sacrificio.


El pescador y el banquero

Un banquero estaba en el muelle de un pueblito, cuando llegó un pequeño bote con un solo pescador. Dentro del bote había varios atunes de buen tamaño. El banquero elogió al pescador por la calidad del pescado, y le preguntó cuánto tiempo había tardado en pescarlos:

-Sólo un rato -respondió.

-Y por qué no permanece más tiempo y saca más pescado? -volvió a preguntar el banquero.

-Tengo lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de mi familia.

-Pero, ¿qué hace usted con el resto de su tiempo?

-Cuando me levanto pesco un poco, después juego con mis hijos, echo la siesta con mi señora y por la noche voy al pueblo a tomar algo y jugar una partida de cartas con mis amigos. Tengo una vida agradable y ocupada...

El banquero replicó:

-Estudié en Harvard y podría ayudarte. Deberías dedicar más tiempo a pescar, con los ingresos comprar un bote más grande y, con los ingresos del bote más grande, podrías comprar varios botes. Provisionalmente tendrías una flota de barcos pesqueros. En lugar de vender el pescado a un intermediario, lo podrías hacer directamente a un empresario y, eventualmente, abrir tu propia empresa de pescado. Deberías controlar la producción y la distribución, salir de este pueblo e irte a la capital, donde manejarías tu empresa en expansión. Si fuera necesario, yo podría hacerte un préstamo a bajo interés que podrías pagar en varios años...

El pescador preguntó:

-Pero, cuánto tiempo me llevaría hacer todo eso?

-Entre 15 y 20 años -respondió el banquero.

-¿Y luego qué?

El banquero se rió y dijo que esa era la mejor parte:

-Cuando llegase el momento oportuno, venderías las acciones de tu empresa y ganarías millones.

-¿Y luego qué?
-Después te podrías retirar, mudarte a un pueblecito en la costa donde podrías dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, echar la siesta con tu mujer y por las noches ir al pueblo a tomar algo y jugar a las cartas con tus amigos...

El pescador respondió:

-¿Acaso no es eso lo que ya tengo?

Muchas veces el ser humano busca tener más de lo que necesita. Debido a eso, nuestro planeta no está dando abasto, pues la avaricia del hombre es mayor que la producción del planeta. Cristo mismo nos enseñó a decir "danos hoy el pan de cada día" ¡no el de todo el año! Obviamente, no es un llamado a vivir sin que nos importe nada, sino a vivir el hoy, cogiendo lo que necesitamos y expresando nuestro cariño a quienes tenemos cerca.


QUEDA PROHIBIDO

¿Qué es lo verdaderamente importante?,
busco en mi interior la respuesta,
y me es tan difícil de encontrar.

Falsas ideas invaden mi mente,
acostumbrada a enmascarar lo que no entiende,
aturdida en un mundo de irreales ilusiones,
donde la vanidad, el miedo, la riqueza,
la violencia, el odio, la indiferencia,
se convierten en adorados héroes,
¡no me extraña que exista tanta confusión,
tanta lejanía de todo, tanta desilusión!.

Me preguntas cómo se puede ser feliz,
cómo entre tanta mentira puede uno convivir,
cada cual es quien se tiene que responder,
aunque para mí, aquí, ahora y para siempre:

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarme un día sin saber qué hacer,
tener miedo a mis recuerdos,
sentirme sólo alguna vez.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños.

Queda prohibido no demostrarte mi amor,
hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,
inventarme cosas que nunca ocurrieron,
recordarte sólo cuando no te tengo.

Queda prohibido dejar a mis amigos,
no intentar comprender lo que vivimos,
llamarles sólo cuando los necesito,
no ver que también nosotros somos distintos.

Queda prohibido no ser yo ante la gente,
fingir ante las personas que no me importan,
hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,
olvidar a todos aquellos que me quieren.

Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,
no creer en mi dios y hallar mi destino,
tener miedo a la vida y a sus castigos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,
odiar los momentos que me hicieron quererte,
todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,
olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la mía,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,
sentir que con su falta el mundo se termina.

Queda prohibido no crear mi historia,
dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,
no tener un momento para la gente que me necesita,
no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita.

 

Autor: Alfredo Cuervo Barrrero


Las Galletitas

Una chica estaba esperando su vuelo en una sala de espera de un aeropuerto. Como debía esperar un largo rato, decidió comprar un libro y también un paquete de galletitas. Se sentó en una sala del aeropuerto para poder descansar y leer en paz.

Asiento de por medio, se ubicó un hombre que abrió una revista y empezó a leer. Entre ellos quedaron las galletitas. Cuando ella tomó la primera, el hombre también tomó una. Ella se sintió indignada, pero no dijo nada. Apenas pensó: "¡Qué descarado!, si yo estuviera más dispuesta, hasta le daría un golpe para que nunca más se le olvidara!".

Cada vez que ella tomaba una galletita, el hombre también tomaba una. Aquello la indignaba tanto, que no conseguía concentrarse ni reaccionar. Cuando quedaba apenas una galletita, pensó: "¿qué hará ahora este abusador?" Entonces, el hombre dividió la última galletita y dejó una mitad para ella. "¡Ah no!", aquello le pareció demasiado. Se puso a bufar de la rabia. Cerró su libro y sus cosas y se dirigió al sector del embarque.

Cuando se sentó en el interior del avión, miró dentro del bolso y para su sorpresa allí estaba su paquete de galletitas, intacto, cerradito. Sintió tanta vergüenza.... Sólo entonces percibió lo equivocada que estaba. ¡Había olvidado que sus galletitas estaban guardadas dentro de su bolso! El hombre había compartido las suyas sin sentirse indignado, nervioso, consternado o alterado. Y ya no había más tiempo ni posibilidades para explicar o pedir disculpas, pero sí para razonar: ¿Cuántas veces en nuestra vida sacamos conclusiones cuando deberíamos haber observado mejor? ¿Cuántas cosas no son exactamente como pensamos acerca de las personas?

Y recordó que existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan:
1.- Una piedra, después de haber sido lanzada
2.- Una palabra, después de haber sido proferida
3.- Una oportunidad, después de haberla perdido
4.- El tiempo, después de haber pasado


LA VERSATILIDAD DE NUESTRA LENGUA

Un político que estaba en plena campaña llegó a un pueblo del interior, se subió encima de un cajón y comenzó su discurso:
-¡Compatriotas, compañeros, amigos! Nos encontramos aquí convocados, reunidos o arrejuntados, para debatir, tratar o discutir un tópico, tema o asunto trascendente, importante o de vida o muerte. El tópico, tema o asunto que hoy nos convoca, reúne o arrejunta, es mi postulación, aspiración o candidatura a la Intendencia de este municipio.

De pronto, una persona del público interrumpe, pide la palabra y le pregunta al candidato:
-¿Por qué utiliza usted tres palabras para decir lo mismo?

-Pues mire, caballero: la primera palabra es para las personas con un nivel cultural muy alto, como poetas, escritores, filósofos, etc. La segunda es para personas con un nivel cultural medio, como usted y la mayoría de los que están aquí hoy. Y la tercera palabra es para las personas que tienen un nivel cultural bajo, como por ejemplo, ese borracho que está allí, tirado en la esquina.

De inmediato, el borracho se levanta y le dice:
-Postulante, aspirante o candidato...(hip). El hecho, circunstancia o razón de que me encuentre en un estado etílico, borracho o pedo...(hip) no implica, significa o quiere decir, que mi nivel cultural sea ínfimo, bajo o jodido (hip). Y con todo el respeto, estima o cariño que usted se merece(hip), puede ir agrupando, reuniendo o arrejuntando...(hip), sus bártulos, efectos o cachivaches...(hip) y encaminarse, dirigirse o irse derechito: a la progenitora de sus días, a la madre que lo llevó en su seno, o a la puta que lo parió.

 

Cedido por Isbaal.


CARTA DE AMOR

Estimada esposa:

Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el proceso de disolución de nuestro vínculo matrimonial. A continuación te remito dicha lista, para que puedas solicitar la certificación al Notario (...)(...) y tener listo todos los escritos antes de la comparecencia ante el tribunal.

Como verás, he dividido la lista en dos partes. Básicamente, un apartado con las cosas de nuestros cinco años de matrimonio con las que me gustaría quedarme y otra con las que te puedes quedar tú. Para cualquier duda o comentario, ya sabes que puedes llamarme al teléfono de la oficina (de ocho a cuatro) o al móvil (hasta las once) y estaré encantado de repasar la lista contigo.

COSAS QUE DESEO CONSERVAR:
- La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina.
- El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta y yo aún no me atrevía a dirigirte la palabra.
- El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.
- La mancha de rímmel que dejaste en mi almohada la noche que por fin dormimos juntos.
- La promesa de que yo sería el único que besaría la constelación de pecas de tu pecho.
- El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con maquillaje porque tu vestido de novia tenía un escote de palabra de honor.
- Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante nuestra luna de miel en Londres.
- Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y tocándonos. (También las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti).

COSAS QUE PUEDES CONSERVAR TÚ:
- Los silencios.
- Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente principal era la rutina.
- El sabor acre de los insultos y reproches.
- La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir que tu lado de la cama estaba vacío
- Las nauseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor extraño en tu ropa.
- El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el baño a hablar por teléfono con él.
-Las lágrimas que me tragué cuando descubrí aquel arañazo ajeno en tu ingle.
-Jorge y Cecilia... Los nombres que nos gustaban para los hijos que nunca llegamos a tener.

Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido durante nuestro matrimonio (el coche, la casa, etc) sólo comunicarte que puedes quedártelos todos. Al fin y al cabo son sólo eso: objetos.

Por último, recordarte el nº de teléfono de mi abogado (.......) para que tu letrado pueda contactar con él y ambos se ocupen de presentar el escrito de divorcio para ratificar nuestro convencimiento.

Afectuosamente, Roberto.

 

NOTA: Ganadora del III Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor.


Heraldo

Heraldo apenas veía a la señora que estaba en un coche parado, a un lado de la carretera. Llovía fuerte y era de noche, pero aun así se dio cuenta de que ella necesitaba de su ayuda. Así que se detuvo, y se acercó. El coche de la señora todavía olía a nuevo. Por un momento ella pensó que él podía ser un asaltante, ya que, al parecer pobre y hambriento, no inspiraba confianza.

Heraldo percibió que ella tenía mucho miedo, así que le dijo:

-Estoy aquí para ayudarla, señora, no se preocupe. ¿Por qué no espera dentro del coche, que está  más calentito? Por cierto, mi nombre es Heraldo...

Al parecer tenía una llanta pinchada y, para colmo, ella era una señora de edad avanzada. Heraldo se agachó, colocó el gato mecánico y levantó el coche. En unos minutos ya estaba cambiando la llanta, aunque terminó un poco sucio y con una herida en una de las manos.
Mientras él apretaba las tuercas de la rueda, ella abrió la ventana y comenzó a conversar con él. Le contó que no era del lugar, que sólo estaba de paso por allí y que no sabía cómo agradecerle su gran ayuda. Heraldo apenas sonrió mientras se levantaba.
Ella preguntó cuánto le debía, mientras imaginaba todas las cosas terríbles que podrían haberle sucedido si Heraldo no  hubiese parado para socorrerla. Pero Heraldo no pensaba en dinero, simplemente le gustaba ayudar a las personas... Éste era su modo de vivir, así que le respondió:

-Si realmente quiere pagarme, la próxima vez que encuentre a alguien que necesite ayuda, dele a esa persona lo que necesite, y acuérdese de mí...

Algunos kilómetros después, la señora se detuvo en un pequeño restaurante. La camarera vino hasta ella y le trajo una toalla limpia para que secase su mojado cabello, y le dirigió una dulce sonrisa. Se dio cuenta de que la camarera estaba con casi nueve meses de embarazo, y le llamó la atención que, ni así, dejaba que la  tensión y los dolores le cambiaran su actitud.
Le asombró saber cómo alguien que, teniendo tan poco, podía tratar tan bien a un extraño. Entonces se acordó de Heraldo. Después de terminar su comida, y mientras la camarera buscaba cambio, la señora se retiró...
Cuando la camarera volvió, se dio cuenta de que la señora se había ido, pero se percató de que había algo escrito en una servilleta, sobre la que tenía 4 billetes de 1000 euros... Le cayeron las lágrimas de sus ojos cuando leyó:

-Tú no me debes nada, yo tengo bastante. Alguien me ayudó hoy y, de la misma forma, te estoy ayudando. Si tú realmente quieres reembolsarme este dinero, no dejes que este círculo de amor termine contigo, así que... ayuda a alguien.

Aquella noche, cuando la camarera fue a casa, cansada, se acostó en la cama. Su marido ya estaba durmiendo, y ella se quedó pensando en el dinero, y en lo que la señora le dejó escrito.

¿Cómo pudo esa señora saber cuánto ella y su marido necesitaban aquel dinero?. Con el bebé que estaba por nacer, todo estaba tan difícil... Quedó pensando en la bendición que había recibido, y dibujó una gran sonrisa... Agradeció a Dios y se volvió hacia su preocupado marido que dormía a su lado, le dió un beso suave y susurró:

-Todo estará bien: Te amo, Heraldo...
 

No te contagies de la falta de amabilidad que nos rodea . No dejes de hacer el bien, ayuda a todo el que te necesite.
LA VIDA ES ASÍ, UN ESPEJO. TODO LO QUE TÚ DAS, VUELVE A  TI.


La familia y el burro

Había una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro. Decidieron viajar, trabajar y conocer el mundo. Así, se fueron los tres con su burro. Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba:

-Mira ese chico maleducado, él encima del burro y los pobres padres, ya mayores, llevándolo de las riendas.

Entonces, la mujer le dijo a su esposo:

-No permitamos que la gente hable mal del niño.

El esposo lo bajó y se subió él. Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba:

-Mira qué sinvergüenza ese tipo, deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va muy cómodo encima.

Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro, mientras el padre y el hijo tiraban de las riendas. Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba:

-Pobre Hombre, después de trabajar todo el día, ¡debe llevar a la mujer sobre el burro!, y pobre hijo, ¡qué le espera con esa madre!

Se pusieron de acuerdo y decidieron subir los tres al burro para comenzar nuevamente su peregrinaje. Al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los pobladores decían:

-Son unas bestias, más bestias que el burro que los lleva, ¡van a partirle la columna!

Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro. Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes:

-Mira a esos tres idiotas, caminan, cuando tienen un burro que podría llevarlos...

 

CONCLUSIÓN: Siempre te criticarán, hablarán mal de ti y será difícil que encuentres a alguien a quien agraden tus actitudes. Entonces, vive como creas, haz lo que te dicte el corazón, haz lo que sientas, porque una vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso canta, ríe, baila, ama... y vive intensamente cada momento de tu vida antes de que el telón baje y la obra termine sin aplausos...

 

 

NOTA: algunos de estos textos son sacados de e-mails en cadena o de páginas de internet, muchos sin el nombre del autor.